Dentro de una atmósfera de libertad en la que predominan los personajes en espacios vacíos y atemporales, el gaditano Hernán Cortés (Cádiz, 1953) retrata a empresarios, escritores, políticos familiares y amigos en busca del gesto que define a cada individuo. La exposición  “Cortés. Retrato y estructura”, en la Fundación Telefónica, consta de 130 obras y puede visitarse en la planta 4 del Espacio Fundación Telefónica hasta el 10 de octubre.

Inicios en la pintura

La primera paleta y tubos de óleos que sostuvo el artista en sus manos se los obsequió su madre con tan solo 6 años de edad. Fue ella, una pintora frustrada quien lo inició en la pintura. Reconoce en sus inicios la influencia de El Greco. En su madurez pictórica se inclina más hacia Piero della Francesca, Piccaso, Bacon, Zurbarán y Velázquez. “Para retratar y para que se humanice el personaje que aparece en el cuadro, es muy importante dejarse llevar, observar. Distanciarse es fundamental”, asegura Cortés.

El encuentro de Cortés con el retrato

A comienzos de los años ochenta, Cortés abandona la pintura abstracta para dedicarse al retrato. El artista no pretende contar historias en sus obras, solo plasmar el amor por la figura humana y representar la complejidad de cada individuo. En palabras del artista, conforme más contradictorio se va haciendo el personaje que estás pintando, más humano va resultando.

Para Cortés la mirada del sujeto dentro del retrato es muy importante, pero reconoce que muchas veces recurre al perfil del retratado cuando se enfrenta a miradas tan incisivas como la del ex presidente Felipe González. Trazar esta distancia entre ambos le facilitó plasmar la personalidad del político. Dámaso Alonso, Jorge Guillén, Alfonso Suárez y Fernando Savater entre otros, también han posado para él.

Felipe González, por Hernán Cortés

A la hora de pintar, el gaditano busca conocer mejor a la persona. Observa imágenes tomadas, hace sesiones fotográficas previas, mira vídeos, estudia los gestos que más se repiten y le caracterizan. Entabla una conversación con ella y crea una estructura mental del cuadro para luego pintar al natural. El vínculo entre pintor y el retratado es fundamental en su obra.

“A Hernán Cortés le importa sobre todo la psicología del retratado. Trata a su modelo como un ser humano; en este caso, como seres humanos reflexivos, preocupados, sensatos”, asegura el historiador José Álvarez Junco.

La exposición Cortés. Retrato y Estructura incluye videos, entrevistas y retratos de la sociedad española, la mayoría de ellos realizados por el artista en el momento de la Transición. A Cortés le asombra ver sus cuadros en un lugar tan emblemático como el Congreso de los Diputados, pero le asombra mucho más poder vivir de su pasión, que no es otra que la pintura. “Lo fotografiamos todo, pero a cambio, hemos perdido frescura a la hora de mirar las cosas, nuestro entorno”.

Martín Molina
El pintor, en su estudio

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