El caso de una empresaria a la que un juez  ha exonerado del pago de una deuda de 116.000 euros ha situado en la agenda informativa el debate sobre la “segunda oportunidad”. Empresarios o autónomos que antes estaban condenados  a la indigencia o a vivir de las ayudas  sociales tienen una nueva oportunidad de rehacer sus proyectos. Desde Martín Molina abogados y economistas, animamos a conocer la ley y a recurrir a la figura del mediador concursal como experto legal en este tipo de situaciones.

Los mecanismos de segunda oportunidad, reducción de carga financiera  y otras medidas de orden social están contenidos en el Real Decreto Ley 1/2015. La experiencia de estos dos años y medio  ha demostrado que la regulación tiene algunos fallos importantes.

Mejoras de la ley

En primer lugar  la norma es  muy restrictiva y no obedece  a ninguno de los modelos vigentes en Europa. Se condicionan las deudas exonerables al pago de las que no lo son. Si un empresario no paga  sus  deudas  con la Agencia Tributaria y con la Seguridad social nunca  podrá  obtener  la condonación de las  deudas  que si son exonerables.

Por otra parte, el trámite es complicado, y hay mucho desconocimiento de la ley. Matilde Cuena, catedrática de derecho civil de la Universidad Complutense señala, entre otros aspectos que deben mejorar, la necesidad de que la ley española defina mejor el concepto de deudor de buena fe. Cuena pide también que se agilicen los trámites porque el procedimiento es muy lento. Los procesos duran en general más de un año, lo que hace  que  la situación de los deudores  empeore de forma progresiva.

El corredor de fondo

El objetivo de la ley de segunda oportunidad debe ser que empresarios y familias  vuelvan en el medio plazo al sistema económico. José María Torres, empresario y patrón de la Fundación Pimec recuerda que el 40% de las empresas que cerraron durante la crisis no fracasaron porque lo hicieran mal, sino porque no cobraban de las grandes, y esas deudas les obligaron a cerrar. Torres ha desarrollado una intensa  actividad en favor de una Ley de segunda oportunidad realmente efectiva. Recuerda que “grandes empresarios de  EEUU  proceden de fracasos empresariales, y en España no habrían podido desarrollar sus ideas”. Para Torres, se trata de  aprovechar el talento de personas que de otra  forma terminan en la exclusión social.

Para ilustrar este espíritu, Torres  impulsó desde  la Fundación Pimec la producción del cortometraje “El corredor”, el más premiado de la historia del cine español. Es la historia de un empresario, corredor de fondo, que se encuentra con una persona a la que tuvo que despedir. El corto ayuda a entender la necesidad de tener una normativa adecuada para familias  y empresas. Torres tiene su propia definición del éxito: ir de fracaso en fracaso sin perder  el entusiasmo.

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