Una de esas figuras básicas de una empresa que pretende una regulación ordenada entre los socios de una sociedad mercantil a través de una serie de normas de funcionamiento son los “estatutos sociales”.

Se convierte en un documento jurídico obligatorio según la ley, que debe figurar en el Registro Mercantil, mediante el cual se delimita un contexto en el que todos los socios de una sociedad –y la propia sociedad- se vean integrados y sirvan como punto de partida.
Es muy aconsejable que la redacción de los estatutos se efectúe de una forma completa y que abarque todas las alternativas que quieran los socios para evitar, con posterioridad, problemas con el desarrollo del negocio y se acaben viendo perjudicados por las consecuencias jurídicas que les supone una unos estatutos muy limitados.

Una buena redacción

Con independencia que la empresa se haya creado entre familiares, amigos o conocidos, una óptima y seria redacción de los estatutos es clave para reafirmar el rol de cada uno en dicha sociedad y evitar que exista desconocimiento por ninguna de las partes. Hay que tener presente que este punto genera polémicas o problemas en muchos casos, ya que suelen surgir diferencias de opinión entre los socios.

Por todo ello, se recomienda que se realice una revisión periódica de los estatutos. Y el mejor marco para redefinir los estatutos siempre es cuando las relaciones entre los socios sean buenas. El mundo de la empresa no siempre es sencillo y es habitual que surjan cambios de opiniones y perspectivas entre los socios, por lo que, para evitar grandes agravios para ninguna de las partes, lo ideal es adaptar, revisar y renovar los estatutos sociales a cada momento, introduciendo los cambios y las nuevas reglas de juego que sean útiles para evitar conflictos innecesarios.

Pactos parasociales

Ahora bien, si durante la revisión surge alguna propuesta de modificación que sea potencialmente problemática con el Registro Mercantil, o simplemente es de carácter confidencial, existe la posibilidad de formalizar los “pactos parasociales que la recoja. Esta figura jurídica se ha convertido en una alternativa real e interesante. Documento jurídico donde se recogen aspectos que, por la cuestión que sea, se prefieren no incluir en los estatutos sociales pero se quiere tener formalizados.
En definitiva, unos correctos estatutos sociales y unos completos pactos parasociales se han de convertir en la piedra angular de una sociedad mercantil: la anticipación al conflicto puede suponer la diferencia entre el éxito y fracaso no sólo de la relación entre los socios, si no de la propia empresa.

2 Comentarios

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here