Isabel Muñoz (Barcelona 1951) es  una de las fotógrafas más importantes de nuestro país. Su trabajo, reconocido a nivel mundial, la ha hecho merecedora de premios como el  Nacional de Fotografía 2016, dos World Press Photo (en 2000 y 2004), el Premio Bartolomé Ros Prize (PhotoEspaña 2009) y la Medalla al Mérito de las Bellas Artes (2009), entre otros.

“La antropología de los sentimientos”

El pasado 27 de abril se inauguró en la Tabacalera de Madrid la exposición “La antropología de los Sentimientos”. Se trata de una retrospectiva de las series más significativas de la obra de Muñoz, que incluye algunas imágenes nunca antes expuestas al público. La muestra, comisariada por Audrey Hoareau y François Cheval, está compuesta por 6 instalaciones audiovisuales y 97 fotografías.

“Si la estética de las imágenes de Isabel Muñoz se impone frente a nosotros, no es para complacer el narcisismo de la especie, sino para ofrecer la comprensión íntima de un secreto compartido. Se trata esencialmente de ofrendas a lo desconocido y del anhelo de los hombres de construir puentes entre diferentes mundos” Francois Cheval, comisario.

Martín Molina
Fotografía de Isabel Muñoz

Las paredes blancas de la Tabacalera se convierten en la piel donde Muñoz danza visualmente con una coreografía de sentimientos. Hasta el 17 de junio de 2018 el visitante podrá disfrutar de 97 historias marcadas por cuerpos llevados al límite. Según la artista, el dolor, el deseo, la religión, la sexualidad y la exclusión, no requieren de largos textos explicativos. Esta es una comunión íntima entre ella y el espectador.

Martín Molina
Fotografía de Isabel Muñoz

Amante de los viajes, de  la platinotipia como técnica aprendida de los maestros antiguos de la fotografía, del blanco y negro y de los grandes formatos, Isabel Muñoz reafirma una vez más con “La antropología de los sentimientos”, la coherencia de su obra y su capacidad de sorprendernos. Su manera de mirar y curiosidad la han convertido en uno de los grandes referentes fotográficos de España para el mundo.

“Yo pensé que había empezado a hacer fotografía a los 13 años, cuando tuve mi primera cámara, pero cuando hice el recorrido por toda esta exposición, me di cuenta que no. Yo había empezado a hacer fotos sin cámara desde muy pequeña, haciéndome invisible, observando las miradas, las relaciones de poder, las relaciones de amor y de odio”, confiesa Muñoz.

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