En un día como hoy, 8 de marzo, DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER, no se me ocurre mejor manera de empezar en día que hablando de la conciliación. Si bien es cierto que muchas mujeres renuncian voluntariamente a su carrera profesional, especialmente en el momento de la maternidad, la conciliación no sólo concierne a las mujeres.

En Madrid, el día se tiñe de violeta por ser el color internacional del movimiento por la igualdad de derechos. El origen nos remonta al Nueva York del año 1911, cuando 146 mujeres murieron calcinadas en un incendio que se produjo en una fábrica textil y cuentan que el humo que salía era de color violeta. En paralelo, el motivo de la fecha se puede buscar en la Rusia revolucionaria, en 1913, con la protesta de las mujeres el último domingo de febrero, en vísperas de la Primera Guerra Mundial.

Sin embargo, no fue hasta 1977 cuando la Organización de Naciones Unidas convirtió esa fecha en el Día Internacional por los derechos de la Mujer y la Paz Internacional. Y en eso estamos.

La conciliación no tiene sexo

Especialmente voy a poner el foco en el tema de conciliación, que está al orden del día y ha cobrado una gran importancia, de hecho las empresas cada vez son más conscientes de ello y quieren trabajadores felices y que se sientan valorados y reconocidos. Existen, de hecho, los Premios Madrid Empresa Flexible 2018 con el fin de reconocer a las empresas con mejores políticas de flexibilidad laboral. Este año pueden presentar su candidatura hasta el próximo día 15 de julio, cumplimentando un cuestionario. En la edición anterior de 2017, se presentaron a los premios un total de 574 empresas con sede social en la Comunidad de Madrid.

Una sociedad más flexible

Para poder llevar una vida equilibrada entre el empleo y la familia algunas empresas ya aplican medidas como ampliar la flexibilidad de horarios, el teletrabajo, reducción de jornada y la gestión eficaz del tiempo. Aunque todavía necesitamos una política global con acuerdos entre empresarios y centros educativos (en el caso de familias con hijos).

Por lo tanto, hay que seguir trabajando con los empresarios e instituciones con el fin de conseguir una mayor eficacia y productividad laboral a través de la conciliación, teniendo en cuenta la gran ventaja que nos aporta el asentamiento de las nuevas tecnologías, permitiéndonos trabajar desde cualquier lugar y a cualquier hora.

Tener hijos no es fácil

En el primer semestre de 2017, el número de nacimientos (187.703) fue un 6,3% menor al del mismo periodo del año anterior, según la última estadística oficial del INE, publicada a finales de 2017. El número de nacimientos se sitúa en su cifra más baja desde 1999 (185.222), es decir desde hace 18 años, y sigue una tendencia a la baja mantenida desde el año 2008 (255.062), interrumpida por un leve incremento experimentado en 2014.
Si a estos datos les sumamos que la edad para ser padres se ha retrasado hasta los 31 años, vemos que el panorama no es muy esperanzador. Por lo que formar una familia en España no es algo fácil, los sueldos son bajos y las condiciones laborales no ayudan.

La demógrafa del CSIC, Teresa Castro, señaló a finales de 2017 que para frenar el descenso continuado de la natalidad en España apunta tres medidas fundamentales: empleo de calidad, conciliación e implicación de los hombres en el cuidado de los hijos. “El primer paso es una situación estable laboral, medidas reales de conciliación, no parches, con permisos iguales e intransferibles para padres y madres, y una educación infantil universal de calidad”. Esta fórmula, recuerda Castro, ya se ha implantado en otros países de alrededor. “No es que vaya a subir muchísimo la fecundidad, pero contribuirían a generar un marco en el que la gente se plantease tener hijos“.

En busca de la verdadera conciliación en igualdad

La Ley de conciliación familiar, vigente en 2018, contempla una serie de medidas para facilitar la paternidad a aquellas parejas en las que ambos están trabajando como el permiso de paternidad de 1 mes, los padres pueden cobrar el 100% de la base reguladora durante su duración; el permiso de paternidad de 16 semanas, durante las cuales la trabajadora cobra su sueldo completo; reducción de jornada por el cuidado de niños menores de 8 años,  no retribuido, ya que conlleva una reducción del salario proporcional a las horas que no se trabajen; y la modificación de la jornada que no afecta al salario. Además, conviene conocer el permiso de lactancia de un hijo menor de 9 meses que permite a la trabajadora lactante ausentarse del trabajo una de cada ocho horas de trabajo; las excedencias por maternidad, paternidad o cuidado de un familiar o dependiente permiten que el trabajador tenga derecho a que le guarden su puesto al menos un año. A estas medidas que contempla la Ley de conciliación familiar, se une la nueva Ley de autónomos que también recoge una serie normas que consisten fundamentalmente en una bonificación del 100% en la cuota de la baja por maternidad; otra bonificación también completa, en este caso por hijo a cargo; y una tarifa plana de 1 año para las madres que decidan reemprender o emprender por primera vez.

Conviene tener en cuenta también las medidas de seguridad para embarazadas y lactantes que reconoce la Ley de prevención de riesgos laborales como la prohibición de que las mujeres embarazadas o lactantes hagan trabajo nocturno y horas extraordinarias. También se prohíben los trabajos que conlleven levantar o empujar pesos grandes, esfuerzos físicos excesivos, etc.

La organización es la clave para poder llegar a todo, o al menos, intentarlo. Pero si no puedes, a pesar de haberte planificado con tiempo y de dar prioridad a lo que realmente importa, que no te afecte delegar ni pedir favores, no sientas culpabilidad y comparte tus tareas con toda la familia. Y no te olvides de disfrutar de tu tiempo libre.

Tiempo para ti.

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